Doce Monos


Twelve Monkeys (1995)

Terry Gilliam

Esta película es una de las más improbables de la historia del cine. Dirigida por un genio del absurdo como Gilliam y con un guión creado por un estudiante de filosofía y alumno de Jean-Paul Sartre, es impensable que el resultado fuera algo parecido a la ciencia-ficción. Y que resultado! De esta improbabilidad nació la que es, para muchos, una obra de culto, favorita entre favoritas y sin fecha de caducidad. Las periódicas epidémias de gripe de procedencia animal la vuelven, si acaso, más actual cada día.

En un futuro devastado por una epidemia letal, lo poco que queda de la humanidad se recluye en cuevas subterraneas y malvive esperando la re-colonización. James Cole, un convicto, perdedor, asocial y bastante bruto será la marioneta usada para limpiar la tierra para volver a la superfície. Su misión, viajar en el tiempo hasta el pasado para recopilar información , estudiar el fenómeno y transmitir al futuro los valiosos datos.

Oscura, sórdida, triste, la visión de una Tierra muerta y reconquistada por osos y cucarachas nos pone en el pellejo de un ser consciente del fracaso de su raza. El impertérrito Bruce Willis, en un poco reconocido papel, interpreta al expedicionario recolector de datos que sabe el poco valor de su trabajo pero que actua movido por la nostálgia de su niñez, cuando la humanidad tenia la sartén por el mango. Estas imágenes contrastan con el bullicio de la tierra ochentera, en vísperas de Navidad de unos grandes almacenes de New York, o el de un niño preparándose para su primer viaje de avión a las cálidas playas de Florida.


Willis es un atípico héroe

Este oscuro secreto que acompaña al personaje por sus andares en los ochenta se enfrentan al pragmatismo de la doctora Railly y sus colegas, tan acostumbrados a tratar con la esquizofrenia que no pueden ver la cordura del único hombre casi-sensato del mundo. El complejo de Casandra, o conocer el futuro pero sin posibilidad de cambiarlo ni ser creido en absoluto, juega otro papel en la paulatina disociación mental de nuestro héroe, que debe demostrar una entereza máxima para ser consciente de su papel en el tiempo. Paralelamente, la doctora quiere creer de forma objetiva, sin quedar atrapada en las redes del síndrome de Estocolmo, cuyos límites se diluyen poco a poco. Mientrastanto el esquizofrénico Jeffery Goines completa el círculo de enfermos mentales aceptando su doléncia y luchando para recuperar la estabilidad, excelente papel de Brad Pitt que le valió una nominación al Óscar, por cierto.


Lo mejor de Brad Pitt en el cine: hacer el mono

Con este panorama de mentalmente inestables nuestra percepción de la película deriva, lentamente, del cine de aventuras y mamporros a una endemoniada trama de virus, epidémias y conspiradores a cargo de otros personajes curiosos a cada cual más estrambótico, pero todos coherentes con la realidad que perciben por sus sentidos, y por las vocecitas que uno oye en la cabeza para mantenerle ¿cuerdo?

Capítulo aparte merecen los futuristas científicos, Frankensteins góticos sin reparos morales para jugar con el tiempo y las mentes de sus víctimas. La pequeña parte del futuro es un ejemplo de modernidad grotesca en estado puro, un contrapunto imprescindible rememorando el humor ácido de Gilliam que ya vimos en Brazil o Monty Phyton Flying Circus.

Como punto nerd sólo falta comentar que esta visión del viaje en el tiempo es bastante diferente a las trilladas lineas temporales que se pueden cambiar matando una cucaracha. Este enfoque es bastante arriesgado y se presta a numerosas paradojas, pero permite una interacción libre sin dar aparatosas explicaciones ni comerse el coco con las paradojas temporales. Ah, por cierto, la información también puede viajar al revés.

Para tan brillante historia, llena de intrigas, acción y personajes en un amplio espectro de locuras, no podia faltar una banda sonora escalofriante, armónicamente inestable y de ritmo sincopado, con su ya famoso obstinato de acordeón. Por si alguna duda quedaba de la maestria de esta historia, hasta los mínimos detalles cuadran a la perfección, como el inciso de Vértigo, en el fragmento romántico de Kim Novak que viene a cuento en ese momento y es una pista de la trama. Final emotivo, sorprendente y que rompe esquemas, con sorpresa musical absolutamente magistral. Todo conjurado para crear una película dinámica, interesante, a ratos opresiva, y que empezando por la percepción, llega a lo más profundo, donde elaboramos nuestras ilusiones, sueños y realidades y, con suerte, evitamos la locura. Que Peliculón !!

Visto lo visto, mis Oscuros Señores la califican de:

@ Absurda
@@ Inofensiva

@@@ Peligrosa

@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica

Para más información:
Interesante fragmento de manicomio
La escena de Vertigo (Alfred Hitchcock)

5 comentarios:

Dr. Quatermass dijo...

A tu texto me remito: Una obra de culto, favorita entre favoritas y sin fecha de caducidad. Que puedo decir una de mis películas favoritas de uno de mis autores favoritos y que has sumarizado de manera maestra. Si nos ponemos a buscarle tres pies al gato ya sabemos que con esto de los viajes en el tiempo acaban saliendo gazapos, pero es de las que menos podemos encontrar. Secuencias para el recuerdo: El Leon al salir a la superficie, el visionado de Willis de su foto en la 1a guerra mundial, bffff. Película para celebrar, pero ¡cuidado! conozco algunos aficionados al fantástico a quienes no les gusta...
Saludos y que siga la fiesta!

marguis dijo...

A esta aficionada a lo fantástico le encanta.
Y tengo que decir, que temporalmente, es perfecta... no hay paradojas, poruqe lo que ha pasado ha pasado y el ayer no sse puede cambiar para modificar el mañana.
Mi hermano y yo, somos una especie de fanáticos de películas con viajes en el tiempo, y creo que de ese tema hay pocas que nos fascinen tanto como 12 Monos. Cómo las piezas van encajando y al final nos quedamos con una de las despedidas mas emotivas jamas rodadas... y sin escenas ñoñas de por medio!!!

Capítulo a parte merece la inspiración de la película... ese corto francés "La Jetee" me encanta como las imágenes estáticas nos cuentan la historia, el futuro apocalíptico que nos creemos con cuatro trazos, y el pasado bellos y romántico, con el pelo al viento en un aeropuerto. Y la tristeza, y la tragedia.

;)

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Como siempre feliz de tener vuestros comentarios. Parece que nos vamos a pelear poco en esta entrada.
Marguis, no he visto "La Jetee" pero esoy buscándola. Gracias por esta valiosa aportación.

Fantomas dijo...

Como ha dicho arriba, se trata de una obra de culto. Una de las mejores películas con futuros distópicos que me ha tocado ver, y una de las primeras cintas donde comenzé a ver realmente a Brad Pitt como un actor "serio".

Saludos!

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Hola Fantomás!
Efectivamente es un buen papel el de Pitt, lástima que sólo destaque como reparto y se prodigue poco como principal.
Nos estamos visitando!