El hombre invisible

The Invisible Man (1933)
James Whale

Veterana película del fantástico, esta obra nunca pierde actualidad. A medio camino entre la fantasía, ciencia-ficción, terror o simplemente el psicothriller, esta adaptación del clásico de H.G. Wells nos muestra la espiral de decadencia del alma humana cuando pierde contacto con la realidad. No se engañen, no es un efecto secundario de un experimento fallido. Es lo que somos.

Jack consigió elaborar la fórmula para alcanzar la invisibilidad, pero algo salió mal. Su antídoto no funciona y debe seguir experimentando. Se recluye en un pequeño pueblo, lejos de conocidos y observadores de su fracaso hasta hallar la respuesta. Poco a poco algo empieza a cambiar. Tiene poder. Tiene impunidad para usarlo. Ya no necesita a la sociedad. Ni siquiera necesita un antídoto.

Con este planteamiento no es dificil simpatizar con el protagonista primero, temerlo luego y acabar aborreciéndolo. Su fluida narración, siempre en primera persona, detalla el complicado proceso mental de desligarse de sus congéneres, perder los vínculos y el interés en la sociedad y finalmente en las personas. Cuando la empatía queda anulada, toda relación funcional se basa en el poder, y en este caso el poder caracteriza al depredador. La historia del Hombre Invisible es una de las más aterradoras, premonitorias y bellas historias de la ciencia ficción clásica.


Gran inrepretación de Claude Rains, que pese a ser invisible aporta una gestualidad bién aprendida del cine mudo (debutó en 1920) y que ha encarnado a personajes tan dispares como el Príncipe Juan (Robin Hood, 1933), El Hombre Lobo (1941), el intrépido Capitan Renault (Casablanca, 1942), El fantasma de la ópera (1943), Julio César (1945) o Herodes (1965) aparte de ser un habitual de Hitchcock. El resto del reparto es bueno pero no tanto, a destacar Una O'connor en su papel de casera estricta.

Una O'connor

Película de corta duración, típico de la época, para ir al grano y no perderse en los detalles. Banda sonora al uso y montaje correctísimo. Las famosas escenas de 'invisibilidad' son todo un lujo y los recursos cinematográficos, si bién no innovadores, son cuidados al detalle. Méritos aparte, que los tienen muchas obras de la época, le dedicaré un comentario algo más profundo.

Cuando baja el telón y reflexionamos lo visto, uno no puede más que preguntarse qué es lo que hace que alguien se vuelva invisible. Porque este tema queda deliberadamente fuera de la película, que es la mejor forma de resaltarlo. Id con cuidado si veis pisadas en la nieve, una sombra en la pared o un perro ladrándole a la oscuridad. Él puede estar... ahí.

Por ello, mis invisibles pero omnipresentes señores del Mal, la califican de:


@ Absurda
@@ Inofensiva
@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica



Para Saber Más: La odiosa secuela de los 90 nos muestra a un hombre que enloquece a causa del poder. No entendieron nada de nada.

3 comentarios:

Dr. Quatermass dijo...

Vaya mina Wells, curiosamente estoy hablando de él también.

Siempre me ha encantado la mala leche que se gasta Rains, y el personaje de la viejecita cascarrabias. Los efectos están pero que muy bien. Vaya mina la Universal de la época.

Saludos!

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Hola Dr Quatermass;
Sí, estoy de acuerdo. Wells fue de los primeros escritores de ciencia-ficción a tiempo completo, por no decir el primero y mejor. Sus libros de relatos cortos dan para una docena de películas cada uno.
Saludos!

Fantomas dijo...

La Universal entregó una cantidad no menor de joyas entre las que se encuentra esta. En la secuela creo que es Vincent Price quien se encarga de darle la voz al hombre invisible.

Saludos!