El Planeta Prohibido

Forbidden Planet (1956)
Fred M. Wilcox

Volvemos a la época dorada: robots, platillos volantes y lejanos mundos por explorar. Producciones más voluntariosas que efectivas y justitas de medios, apelando a la creatividad del espectador para rellenar los huecos. Pero esta película le pone además un guión y unas ideas que hasta hoy en dia me sorprenden. Más que una joya, un tesoro.


Han pasado 20 años sin noticias de los colonos enviados a Altair. La nave espacial del Comandanate Adams viaja durante un año al planeta para averiguar que sucedió. El profesor Morbius, uno de los supervivientes, sostiene una extraña teoria para explicar los hechos. Adams deberá encontrar explicaciones que desafían toda lógica. Humana, almenos.

Estamos ante uno de los guiones más avanzados y bellos de la ciencia ficción clásica. Sin basarse en ninguna obra previa (aunque con muchos detalles de Clarke o Asimov) se desarrollan algunos de los argumentos clave en toda la década siguiente. Uno de ellos es el conocido Robbie, un robot algorítmico, pero no el mejor. Me es muy difícil comentar las grandezas del argumento sin revelar datos clave pero tanto en su momento como ahora son de una excepcional clarividencia. Involucra hábilmente tanto la discusión sobre la responsabilidad científica, la ética del descubridor y el potencial de la mente humana para la creación o la destrucción. Y por si fuera poco, algun tema a La Tempestad de Willy Shakespeare, escenas del CSI:Altair, leones, pistolas de rayos y 200 litros de whisky de Kentucky con el arquetipo del cocinero gracioso de regalo.


Ya no hacen platillos volantes como los de antes.

Los efectos visuales son un lujo. Ese mismo año DeMille arrasó con sus famosos Diez Mandamientos, pero a mi la columna de fuego esa no me parece tan bién lograda como algunos de los trucos visuales de Altair. (Como referencia, la primera costó 13,5M contra 1,9M) El plato fuerte de esta aventura no está tanto en lo mas grande y evidente, que son la nave espacial y el robot, sino en la gran composición de planos para las prespectivas de profundidad, los efectos visuales electromagnéticos y algunos fenómenos paranormales de categoría. Incluso los fondos pintados están trabajados, otra cosa es que canten mucho.

Robbie tiene algunos problemas con las leyes de la robótica

La banda sonora me parece de mérito. La composición espacial realmente parece sacada de otro mundo. Consigue no desentonar a golpe de electronica primitiva,Theremin y derivados. Le pega y mucho. Otra cosa es la dirección artística que se queda un pelín por detrás de lo demás, el vestuario y algunos inventillos espaciales del s.XXII son algo flojos, pero que le vamos a hacer. Me sigue quedando por encima de las expectativas. No es una película que se preste a grandes interpretaciones, pero el Doctor Morbius me parece todo un regalo para la vista y el papel protagonista de Leslie Nielsen está almenos pasable en las escenas clave.

Arquitecturas imposibles, parecen sacadas de Escher

En resumen, una obra de culto y adoración que con más de 50 años a sus espaldas luce fresca y sana, causa admiración y respeto. No tuvo una gran recaudación y no supimos nada mas de sus guionistas, ni generó escuelas ni secuelas. Una pena. El mundo no estaba preparado.

Por unanimidad (después de que Vader negociara con la disidencia) se la valora como:

@ Absurda
@@ Bobalicona
@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible

@@@@@ Catastrófica


Código 46

Code 46 (2003)
Michael Winterbottom


Esta es una película sobre personas, no sobre cosas o conceptos o tramas. Y eso que la trama es de las buenas. Sobre el buen hacer de Tim Robbins y una espectacular Samantha Morton. Sin apenas referencias anteriores, una cuidadísima dirección y un guión ambicioso con cabeza y corazón han convertido a Code 46 en un clásico desde su primer estreno.

William es un salaryman de una multinacional de la expedición papers, los documentos que permiten vivir en las áreas ricas de la tierra. Su profesión es detectar todos los fraudes en el negocio de los papers, ya que de forma casi sobrenatural es capaz de adivinar el word de la mayoría de personas. María trabaja para una sección de impresión de papers en Shanghai, y está en su punto de mira. Pero los hechos se precipitarán, y todo lo que parece casual se revelará como una terrorífica fuerza que gobierna nuestras vidas.

El Código 46 designa un delito de amor prohibido, en este caso entre dos personas con demasiada base genética común por causas de la reproducción futurística. Poco a poco entramos en un universo dominado por extraños virus, algunos creados para superar las limitaciones genéticas de las personas, otros para destruirlas. El mundo sólo tiene fronteras entre las partes buenas y saludables y las áreas inseguras. Los idiomas son un batiburrillo de lenguas a lo Blade Runner sin tapujos y las agencias que expiden papers son las que determinan si una persona es apta para realizar una tarea o vivir en un lugar. Sin grandes medios, se nos revela un mundo futurista en pleno technoshock y una sociedad unida y separada por el ADN.

Pero la trama nos aparta del concepto Blade Runner o Desafío Total. Para buscar un referente próximo tendríamos que visitar Olvídate de Mi, o Gattaca, ya que en el fondo es una película imbuida de un gran romance, una aventura que, por muy diversos motivos, acaba en una situación límite tanto en el plano social como personal. Esta historia de amor poco probable merece situarse entre los grandes del cine.

Tim Robbins y Samantha Morton.

Las actuaciones creo que están muy por encima del nivel esperable de una producción tirando a media-baratita, los dos protagonistas alcanzan un grandísimo nivel que resuelven los puntos clave de la película. El otro punto a destacar es una maravillosa banda sonora, que enlaza delicadamente cada escena con el ambiente que le es propio, y hay unos cuantos momentos mágicos para regodearse con la perfecta conjunción que forma con la escenografía.

La história es sólida y simple, pero no la entendemos hasta el final. Se dosifica muy bién durante toda la película y aprendemos progresivamente algunas de las maravillas (y antimaravillas) que este bravo nuevo mundo nos depara, vamos viendo los diferentes efectos que tienen sobre las personas todos los agentes involucrados, y cuando llegamos al final y atamos el último cabo, podemos entender realmente que la história era simple pero ... no era la que pensábamos.

Oscuro y luminoso mundo

Los exteriores fueron selectamente escogidos de todas las ciudades de rodaje: Shangai, Hong-Kong, Jaipur o Dubai para las partes más vitales y el serio Londres para los barrios de oficinas. En todos sitios, la misma jerga post-globalizada y tenderetes de comida para todos los grupos genéticos. El diseño de interiores es otra parte muy visual y cuidada, entre la humildad de los barrios bajos y la magnificencia de las oficinas que dominan el mundo. Impecable selección de luces, colores y todo tipo de humos y brumas para cada situación.

En fin, una pequeña joya para los sentidos que dejará muy buenas sensaciones.

Por su novedad, frescura y la creatividad de la narración mis víricos señores determinan:

@ Absurda
@@ Inofensiva

@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica

Léolo

Léolo (1992)
Jean-Claude Lauzon


Lauzon fue un torturado escritor canadiense que escapando a una dura infancia pudo realizar su sueño de escribir y dirigir sus películas. Murió en accidente aéreo en 1997 antes de terminar su tercer largometraje. El segundo, "Léolo", es una de las películas más impresionantes que he visto. Se la ha acusado de desmadrada, fantasiosa o bizarra. Para mí es, sencillamente una obra maestra llamada a ser una de las más grandes, cuando estemos preparados para ello.

Leo es un chico de barriada marginal, un trapero, un niño obligado a trabajar por la supervivencia en una família con desarreglos más que evidentes. Léolo es un niño feliz, porque sueña, porque tiene ilusión y ganas de explorar y ver el mundo. Pero Leo también es una delicada figura de porcelana en equilibrio sobre el canto de una mesa, esperando el portazo que la hará añicos contra el suelo. Léolo es un sueño, un ideal. Leo es casi un aduto y aún no lo sabe.

A ti, la Dama, la audaz melancolía,
que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio,

tu, que atormentas mis noches cuando no se que camino de mi vida tomar, cien veces te he pagado mi deuda.

No estamos hablando de una película de estas de la locura y la cordura que tanto me gustan, ni de un problema de disociación mental o esquizofrenia, estamos hablando de un niño. De los idealizados sueños, de la esperanza, de un día soleado de verano o un chapuzón en la piscina, y de todas las cosas bellas que pueden hacer aceptable vivir entre las ratas. De lo que separa lo que debería ser la vida de lo que realmente es, y de porqué nos mantiene en pié. Léolo es la vida miserable de Leo vista como una fascinante aventura.

Leyendo a la luz de la nevera

El argumento de la película y su hilo conductivo convergen en esta interesante visión de la vida. La óptica de Leo nos lleva de la mano a través de sus personajes y situaciones, mientras su comedida narración nos describe con el lenguaje de un niño y el arte de un consagrado artista su realidad, sus tesoros y sus terrores. Descubrir el mundo de Léolo es descubrir un par de ojos que siempre hemos tenido cerrados. Además la actuación de Leo me parece uno de los mejores papeles infantiles que he visto.

La composición visual es fascinante, combinando con maestría indicios de la miserable vida con un color y una riqueza visual (la prespectiva de Leolo) que aparentan incluso normalidad. Este amable entretejido de paradojas me parece de una visión fuera de serie. La música que nos lleva de la mano en todo momento es el resultado de una selección acertadísima, de algun que otro tema ex profeso, siempre amable y a menudo emocionante. Esta combinación permite un desarrollo fluido y vistoso, ameno y a la vez trepidante, suficiente para plantear uno de los finales màs emotivos que nos ha dado el cine. Tierna, sensible y a veces brutal, es todo un homenaje al corazón.


Para destripar algo más el tema, aunque no soy partidario de intentar objetivizar una obra de clara vocación sentimental, pues se podría mencionar el notable esfuerzo de contrastes, los paralelismos establecidos con lo que debería ser una vida aceptablemente cotidiana a base de introducir elementos infantiles, lúdicos, como la bicicleta o las gafas de buceo, para trabajos de adulto, el mito del juguete roto se me antoja aún más enfático usando esos elementos. La óptica fantástica de Léolo, siempre en movimiento, convierte el mundo en algo bello, algo diferente a lo que vemos con los ojos adultos.

Puestos a elaborar otras frías comparaciones, me viene a la cabeza que algún otro argumento desarrollado de esta forma parecida hay por allí. Se podría defender que buenas películas como "El Laberinto del Fauno" (Pan's Labyrinth) o "La vida es bella" (idem, pero en italiano) pues parece que hayan pillado alguna cosa que otra de esta bellísima historia. Con la diferéncia de que la lagrimilla húmeda nostálgica italiana es aquí algo más seca, más de las de llorar por dentro que por fuera.



En su momento se cuestionó si era una película de excesos y escatología gratuita. Yo creo que no. Las referencias están, forman parte de la cultura colectiva de la família verlos sobre la taza del vater. Se insinuan terribles vejaciones a animales y algunos especímenes humanos no quedan muy bién retratados. El tema del sexo no es habitual verlo tratado tan directamente en un niño, pero es lo que hay. Forma parte imprescindible del desarrollo temático y por tanto más que gratuito es imprescindible, aparte de regalarnos alguna que otra perla para distender la tensión narrativa y golpear luego con más fuerza.

La muestra de poesía es otra pieza clave en el sudoku emocional. Para muestra, esto:

"De las brasas del ensueño solo me quedan las cenizas de una sombra, de la mentira que tu misma me habías obligado a oir. Y blanca plenitud no era como el viejo interludio, y sí una morena de finos tobillos, que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí, y que no me dejó más que el remodrimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad."


A estas alturas ya tengo a Darth Vader y Cheewaka abrazados llorando, y si no he llorado es porque soy un robot y los lacrimales no venían de serie, asi que osaré emitir mi veredicto antes de que se les pase:


@ Absurda

@@ Inofensiva
@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica
(porque sueño, yo no lo estoy)

Conan el Bárbaro

Conan the Barbarian (1982)
John Milius

Primera introducción del mítico personaje de R.E. Howard en el celuloide. ntentar plasmar en la pantalla todo el universo de bárbaros, brujos, ladrones y señores del acero sería ridículo, pero una aventura en este universo era tan asequible que los De Laurentiis tomaron las riendas, con un ajustado presupuesto pero muchas ganas.

Después de ver el asesinato de su pueblo y de pasar su niñez como esclavo, Conan llega a la libertad con el deseo de venganza. El Secreto del Acero y la muerte del Culto a la Serpiente serán sus dos grandes compañeros de viaje, hasta que por fin encuentre más apropiados colegas: el amor y la amistad. Así se forja el caracter del último hombre libre: un caballo, el viento en los cabellos y una extensa llanura para explorar.
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Lo peor de esta película es sin duda la floja caracterización del héroe. Conan es un excelente personaje, con un código moral totalmente personal y al margen de la sociedad pero justo y sensato como sólo un hombre totalmente libre y sin obligaciones puede tenerlo. Pero aquí todos los valores bárbaros, que Howard contrapone sábiamente a los valores civilizados, pues quedan muy discretos por no decir invisibles, resultando en un protagonista plano, descafeinado y sin brillo alguno. Eso si, hay que reconocer que no hay errores de bulto en la concepción y la interpretación tampoco es tan mal, dadas las circunstancias. Lo más patético es que un musculoso héroe capaz de tumbar un camello de un puñetazo sólo lleve una vulgar espada de soldado en lugar de un mandoble o almenos una bastarda.
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Está claro que podía con una espada más grande...

Y aquí la película me parece buena, una muestra de cine de aventuras, activo, vitalista y sin complejos. Con la excepción de una pequeña introducción historica al personaje en el que lo vemos crecer (Jorge Sanz!) el film no da tregua ni de canto. Es una sucesión de aventuras, incursiones, ataques y huidas más o menos coherentes con la historia y las necesidades del protagonista. Sólo echo en falta la evolución del personaje, que se me antoja demasiado plano y conservador de principio a fin.

Otro motivo de alegría son los grandes exteriores. Esas localizaciones de llanuras desérticas, amenazantes montañas y peligrosos y sombrios parajes eran imprescindibles para la correcta realización del mito. Además tenemos interesantes escenas en las ciudades antiguas, con todo lujo de detalle y de variopintos personajes. Y todo bastante cerca: Cuenca, Almería, Segovia y Granada cono localizaciones de lujo para una aventura campestre.

Cuenca en todo su esplendor

Si a esto le añadimos la excepcional banda sonora de Basil Poledouris (que por entonces no era conocido, pero ahora será recordado por las BSO más cañeras como Robocop, Starship Troopers o The Hunt for Red October, y la de Conan me gusta bastante más) pues con todo eso nos queda una peli más que decente para pasar un buen rato.

Sólo se le puede censurar su vacío filosófico alrededor de los mitos que forman el mito: El Secreto del Acero, las historias de sus dioses y sus creencias ancestrales. Hay algo en el discurso del malo de turno que da más juego, pretende insinuar la progresiva sustitución del acero y la magia por una sociedad centralizada y basada en un orden opuesto al caos 'bárbaro' pero el discurso termina pronto y no acaba de pillar la filosofía del tema.

Porque los únicos músculos que necesitamos mover son los de mascar palomitas, mis muy bárbaros señores se dignan a pronunciar sentencia:

@ Absurda
@@ Inofensiva

@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica

AI: Inteligencia Artificial

Artificial Intelligence: AI (2001)
Steven Spielberg

Spielberg regresa a la ciencia-ficción clásica adaptando "Los superjuguetes duran todo el verano", un relato corto de Brian Aldiss. Este contemporaneo de Heinlein o Asimov fue uno de los grandes de la época dorada de esta rama: robots, naves espaciales y marcianos para historias futurísticas que planteaban retos interesantes sobre el papel y poco atractivos para la gran pantalla. Pero esto no siempre es así.

David es un meca, un ser mecánico con cerebro positrónico creado para ser un niño. Y es tan consciente de no ser biológico como de estar vivo y añorar a su madre. Cuando los robots dejan de ser una curiosidad y se empiezan a ver como una amenaza, David empezará su batalla para poder volver con su família. Sus extraños compañeros de viaje, un robot gigoló y un juguete más listo que los dos juntos.

Brillante, casi deslumbrante, Spielberg nos echa encima todo el poder de su magia para recrear un futuro brillante, luminoso y colorido. Con todo un lujo de detalles nos muestra una sociedad en la cúspide de su poder desarrollando todo tipo de inteligencias artificiales para cubrir todas las necesidades. Aunque el abuso de ordenadores no suele ser bueno, aquí tenemos un total despliegue de medios técnicos perfectamente integrados, no para rellenar vacios sino para pintar cada fotograma del color y la profundidad que se merece. Sólo le faltó el Óscar, pero ese año (2002) ya estaban pillados por un tal Peter Jackson.

Impresionante recreación futuristica de Spielberg

Haley Joel Osment vuevle a un papel protagonista con esta fábula, y no por ello precisamente infantil. El papel que desarrolla es de un sentimentalismo extremo pero da el pego. A su lado un histriónico Jude Law es el contrapunto de frialdad estudiada para atemperar la acción. Ambos forman una pareja convincente, que es decir mucho dados los exagerados papeles que tienen. Buenas actuaciones.

La exageración es la dominante de la película, ya que no es más que un cuento para adultos. En ningún momento se oculta este contexto de fábula, una narración directa de una historia simple, que no pretende ser convincente o realista sino fluida como los cuentos infantiles. El maestro Spielberg nos da en este aspecto una clase magistral de cómo ir al grano con todos los medios honestos disponibles. La inclusión del mito de Pinocchio un gran ejemplo.

Haley y Jude. Improbable pero funciona.

Con esto tenemos todos los ingredientes para funcionar, pero además a destacar el trabajo de maquillaje, efectos visuales (bellísima parte final, escenas submarinas que Kubrik habría firmado sin dudar) y gran banda sonora de John Williams, como todas las suyas. Los monstruitos mecánicos añaden un toque de decadencia imprescindible dados los derroteros que toma la historia y algunas escenas arriesgadas me merecen todo el crédito.

Para terminar, el gurú Alan Turing postuló que una inteligencia artificial debería, simplemente, ser capaz de imitar aquello que entendemos por inteligencia. Si además puede emular la clase de sentimientos relacionados con las personas podemos hablar entonces de una alma artificial? El reto de crear simpatía por lo que es claramente una máquina me parece todo un logro. Si podemos llegar a sentir simplemente un poco de pena por sus desventuras, será que la peli ha llegado exactamente donde quería.

Por sus medios y sus fines, mis formas de vida oscuramente superiores la valoran como:


@ Absurda
@@ Inofensiva
@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica

X-men 2

X2 (2003)
Brian Singer


El ambicioso proyecto de retratar el complejo universo de X-men no habria podido caer en mejores manos. Singer, cuyos trabajos se cuentan por éxitos como Sospechosos Habituales o House, tomó personalmente el reto de escribir y dirigir las dos primeras entregas de La Patrulla X.

Vivir en un mundo lleno de muntantes es complicado, ser un mutante todavía más. Un atentado frustrado contra el presidente precipita los acontecimientos y el perseverante Stryker se propone poner punto final al "problema mutante". Xavier, Magneto y sus dos facciones deberán unir fuerzas para descubrir a los autores y ganarse el derecho a sobrevivir.

Fiel a los planteamientos del cómic, empezamos con un deslumbrante arranque, demostracion de poderío mutante acompañado por la Misa de Réquiem de Mozart. Poco a poco entramos en la intrincada relación de poderes, ambiciones y actitudes ante los problemas característicos de una sociedad pequeña pero muy diversa. El encanto de X-men está más en las personas que en sus poderes.

Y en este aspecto es un acierto la elección de los jefes de filas. Patrick Stewart y Ian McKellen, dos monstruos salidos de las tablas del teatro, mantienen un duelo interpretativo a distancia y modelan a las nuevas generaciones de superpoderes. El modelo de la austeridad y educación del Profesor X y su sueño de fraternidad frente al sector tiránico de Magneto es el marco en que sus seguidores avanzan en la trama para desvelar los acontecimientos oscuros del pasado y los más oscuros futuros que les aguardan.

Ojalá los viéramos juntos más a menudo.

Impecable ritmo narrativo, un par de tramas muy bién llevadas y todo listo para el gran final donde una docena de mutantes se enfrentarán a las maravillas tecnológicas de una gran amenaza para todo el mundo. Buena banda sonora, despliegue de medios en los puntos clave y planos interesantes para todos los gustos. Un buen trabajo sobre un buén guión.

Es muy destacable que en medio de lo que podía haber sido un festival de rayos y truenos y poderes desatados se encuentren las inflexiones necesarias para colar reflexiones sobre las sociedades con mutantes. Con esto se redimen las desviaciones de la saga de Marvel y da una continuidad más interesante que las batallitas de héroes de cartón.

El profesor de Arte con sus aventajados alumnos

A mi personalmente me gusta la conclusión del film. El discurso conciliador pero poderoso de Xavier culmina con un "Persistiremos" bastante apropiado. La franquicia ha caido ultimamente en manos no tan habilidosas y más proclives a desarrolar mecánicamente las posibilidades planteadas hasta aquí que a exprimir los jugosos temas que aún quedan en el mundo de los muntantes. Esperemos que se rediman pronto.

Por sus méritos y olvidos, mis muy mutantes señores sentencian:

@Absurda
@@ Inofensiva
@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica

Zardoz

Zardoz (1974)
John Boorman


En los comienzos de su mejor época Boorman pone su talento al servicio de una historia creada por él mismo, tan heterogenea como interesante. El resultado fue bastante discutido, a menudo calificado de culto y también de farsa sin paliativos. La confusión del espectador es comprensible, pues mezcla argumentos tanto de pura ciencia-ficción como de fantasía desbocada sin poner límites. Pasen y vean ...

En un mundo devastado por el hambre, los exterminadores saquean, toman y matan en nombre de su amo Zardoz. Estas personas, reconvertidas en máquinas de matar, no conocen la compasión ni la humanidad. Pero uno de ellos tuerce completamente su destino. Porque el libre albedrío es peligroso y puede volverse contra la voluntad de sus amos.

No estamos ante un prodigio de montaje a lo Boorman, eso que quede claro. No hay selvas, jardines ni impagables exteriores. No hay la épica de sus posteriores trabajos, sino una pequeña narración, sosegada y sin altibajos, que nos guia por el extraño camino de un ser que redescubre su humanidad, su papel en el mundo y los hilos que lo guian. Si al espectador no le interesa mucho esta história, pues aquí se acaba todo.
Sean Connery y Charlotte Rampling

Por suerte tenemos a un par de protagonistas algo inspirados para ayudar con la narración. Connery, en un intento de escapar del papel de Bond, se ofrece como extraño héroe para dar algo de verosimilitud al guión. Rampling toma el papel de puente entre la primitiva educación de un exterminador y la fabulosa casta dominante. Pero la historia no daba para 105 minutos con demasiadas digresiones contemplativas, así que el ritmo decae bastante a menudo.

Las naves voladoras del universo Zardoz.

La parte más discutida es el improbable final, una especie de comida de olla filosófica sobre las sociedades immortales y el papel de predestinación heroica de siempre. No es malo, pero tampoco está demasiado currado y peca de alargarse demasiado. Se podría haber sintetizado mucho más en mucho menos tiempo y no alargarse tanto en simbolismos. Estos paralelismos que tan bién maneja Boorman en sus otras producciones, aquí quedan algo forzados ya que estamos en un universo de su própia factura del que conocemos bastante poco.

Resulta interesante por múltiples motivos: para ver a Connery, para entender a Boorman y para entretenerse con una historia que, eso sí, chorrea de originalidad en todos sus planos. Recompensa final, de pura poesía, para el espectador que haya aguantado con paciencia hasta ese punto. Pero a posteriori estoy seguro que se hubiera podido llegar a lo mismo sin dar tantas vueltas. Sé que me estoy metiendo en un jardín, pero añadire: "Y como suele pasar con Boorman, posteriores revisiones del film lo dejan siempre algo peor."

Por ello mis exteminadores amos sentencian:


@ Absurda

@@ Inofensiva
@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible

@@@@@ Catastrófica