Viaje(s) al fondo del Mar(eo)

Voyage to the bottom of the sea (1961)
Irwin Allen

Mezclando el cine de aventuras con algo de ficción moderna y mucho de poderío militar, Allen culminó un ambicioso proyecto sobre un gigantesco subarino nuclear de inmenso poder, el Seaview. Posteriormente produciría una serie de ochenta y tantos episodios basados en la misma idea, un ingenio para proteger a la humanidad de todos los peligros del mar (?), de personas, animales, vegetales o aliens (??) que se acercasen a rango de misil.

El cinturón magético de Van Allen ha estallado en llamas y condena al mundo a la destrucción. El almirante Nelson debe llegar a la fosa de las Marianas en 16 dias para lanzar un misil nuclear que acabe con el problema. Eso sí, antes deberá superar un campo de minas, derrotar a otros submarinos, lidiar con el calamar gigante de turno y mantener a ralla una tripulación de vagos, amotinados y traidores.

Para no dar esperanzas a nadie, lo diré de entrada: esta película se rodó a 24 fps: fakes per second o sea que tiene más estupideces por segundo que cualquier otra, que no voy a intentar resumir pero que catalogaré en tres grandes tipos:

- Recursos argumentales metidos a martillazos: El almirante Nelson es la única persona en la tierra que conoce la solución correcta al problema, por encima de toda la comunidad científica, dispone de un submarino, que ha diseñado el mismo, capaz de llegar al único lugar del mundo donde se puede arreglar el problema, en el tiempo justo para hacerlo, con un margen de 10 minutos, y con el medio exacto para solucionar el problema, un misil nuclear exactamente igual que los que tiene a bordo. Y como estas, unas cuantas.

- Incoherencias a medida de las necesidades: la joya de la corona de los submarinos nucleares no dispone de sónar para detectar campos de minas. Afortunadamente una persona que pasaba frente a las ventanas se da cuenta a tiempo de parar "en seco". Y no es la chorrada más grande.

- Situaciones de éxtasis patriótico ultrabelicista: El almirante Nelson no necesita consejo de nadie para atacar a submarinos de la U.N, demostrar que la censura de la información es una buena medida para aumentar la moral de las tropas o sacar a un marinero de la enfermería a bofetada limpia (Véase Patton) , marinero que posteriormente se lo agradece por haberlo puesto en su lugar.

Zona de trabajo del submarino

En fin, un producto de su época, los albores de la guerra fría y el rearme nuclear a gran escala para concienciar a la población de que hay que cuidar a nuestro gran amigo y aliado, el misil nuclear. Si uno se replantea el absurdo argumento (el incendio de los electrones de Van Allen que tiñen la atmósfera de rojo) como una metáfora de un ataque nuclear ruso, o un avance político en Europa o América, las cosas tienen algo más de sentido. El Almirante Nelson libra sus luchas contra los enemigos interiores y exteriores, la UN, el derrotismo, el pacifismo y la democracia para poder enviarles el misil a sus destinatarios naturales, esos que tiñen el horizonte de rojo y haciendo quedar como imbéciles a los sabios que opinan que el problema se resolverá con el tiempo y por si solo por medios pacíficos.

Zona de fumadores del Seaview

Siendo generosos (que no lo voy a ser) pasaría como película de acción, porque lo que es parar ahí no para nadie. Incendio, explosión, motín o combate siempre bién enlazados con peleas de marineros, actos heroicos y gente corriendo de un lado a otro, gritos, tensión y luces de colores. Éste fue el gran legado y atracción de la marca Seaview, lástima que todas estas escenas sean tan previsibles que a los diez minutos ya no te sorprende nada. Topicazos a todo gas.

No es mala la escenografía submarina, que no llega a los niveles de 20.000 Leguas pero almenos está bien montada, eso sí en minúsculas dosis. Los interiores del submarino están limpios y cuidados, con muchas lucecitas brillantes y pantallas de radar, comedores y observatorios. Claro que suponemos un submarino del tamaño de un portaaviones. La música se podría salvar por la idea, pero demasiado repetitiva. Y poner a Frankie Avalon (un teen idol de la época al que podemos ver en un papel de secundario chupacámara de vez en cuando), pues no ayuda mucho.

Me niego a comentar nada sobre las actuaciones a nivel individual o colectivo ni las animaciones del calamar gigante ni nada más. Les reservo el placer.

Voyage to the bottom of the sea (1964-1967)(TV series)
Irwin Allen

La posterior serie se basó en el más de lo mismo también a todo trapo, incluyendo para deleite del personal a todo tipo de mónstruos submarinos, aliens, malvados piratas con poderes paranormales y cualquier cosa que se les pudiera pasar por la cabeza. Abandonan por tanto la versión política para centrarse en la aventura agarrada por los pelos. Eso si, todo arreglado y con viento fresco a golpe de misiles nucleares o rayos de energia o a pistoletazo limpio, para no perder la costumbre.

Todo un éxito de la TV.

Este cambio de estilo provocó que los primeros minutos de cada episodio fueran una interesante lotería de a ver por donde nos sorprenden hoy pero digamos que en el fondo hay cinco argumentos originales repetidos con distintos colores una docena de veces. Y al tratarse de una série, pues el recurso facil de aprovechar el mismo plano tres veces por episodio y ni siquiera molestarse en repintar el mosntruo marino del episodio anterior y lo sacan simplemente con más o menos tentáculos. Nada que ver con los bonitos decorados de la película.

SeaQuest (1994-1996)(TV)
Rockne S. O'Bannon

Año 2012: la política ha fracasado en el arbitraje de los océanos, así que una especie de ONU pero sólo para paises buenos se otorga poderes para arbitrar la explotacion de recursos en todos los océanos del mundo. Pero como que no hay legislación internacional los torpedos suelen ser los mejores aliados para mantener la paz. Un derroche de imaginación en toda regla.

No empieza mal, toca bastante por encima conceptos muy interesantes de oceanografía con cierto aire ecologista, pero fracasa completamente al pretender generalizar todos los episodios con una moraleja infantilista que marca claramente el bien y el mal. Cosa que no vamos a discutir aquí, cada uno puede tener su opinión pero está claro que para los creadores de la serie sólo hay una definición posible y las otras son candidatas a correr delante de un torpedo nuclear. Además siendo una serie basada en un transporte de alta tecnología tiene la mala costumbre de centrar sus episodios sobre los enormes problemas que nos reportan las nuevas tecnologías, y que el progreso, más que deseable, es un inevitable problema al que enfrentarse cada día.

En su segunda temporada la serie se olvida de sus principios de investigación submarina para centrarse en su lucha contra los malvados (los australianos, los vietmamitas y otros subdesarrollados indeseables) y en tercera y última retiran al entrañable Roy Scheider, el oceanógrafo paternalista y uno de los pocos que valía la pena de la serie, y lo cambian por Michael Ironside, el duro comandante sin escrúpulos. El protagonista natural de la serie, el american idol Johnathan Brandis deja su cargo de genio científico para ingresar en la armada como oficial y rebotan la saga con un improbable viaje en el tiempo que cambia el panorama político y le dan carta blanca, por fin, para declarar la guerra a muerte a todos los que se crucen en su camino. Y librarse del delfín parlanchin que ya cansaba un rato y salía muy caro en comida.
Poco después cancelaron la serie porque aburría hasta a los peces, y afortunadamente no hay atisbos de secuela en el horizonte. No se como engañaron al solvente Scheider para liarse en esta producción, triste papel para tan destacable figura. Y más triste colofón a la trayectoria televisiva de Brandis (1976-2003), niño prodigio del cine y la TV, y uno de los candidatos al papel del Anakin Skywalker de Lucas. Para llorar.

La película aquí reseñada pertenece claramente a la categoría de :


@ Absurda

@@ Inofensiva
@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica





Las dos series mencionadas las podemos elevar a la categoria de Inofensivas.

2 comentarios:

Dr. Quatermass dijo...

Hombre, no me sea así Sr.Becario, ya se que la reforma laboral no le dejará muchas oportunidades de empleamiento y continuará de becario ad eternum pero en ilustre Irwin Allen no tiene la culpa!

Esta peli no se puede criticar de manera objetiva por sus valores altamente psicotrónicos que no solo no desaconsejan su visionado sino que para amantes de lo camp/geek/friki/nerd/serieZ/bizarro es altamente recomendable.

Le tengo cariño pese al bodriazo de que se trata porque con ella hice mis primeras prácticas de pirateo intentando comprimir el DVD alquilado en un VCD, cosa que conseguí al cabo de meses, y solo por haberlo conseguido me homenajeé volviendola a ver. Masoca que es uno.

Siempre un placer visitarle.
Un saludo!

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Hola Doctor,
Para su información la crisis llega hasta al averno, al pobre Doctor No le han dado los 15 días y tenemos a Magneto a doble turno para bajar costes.
Irwin Allen tiene cosas majas, su cine de aventuras catastrofistas, Poseidón, el Coloso en LLamas y alguna de sus series posteriores, pero este popurrí kitsch de galones y testosterona nuclear no sería lo mas rescatable de su carrera.
saludos!