2001: El Primer Contacto (1)


2001: A Space Odyssey


Stanley Kubrik (1968)

Si algo hay que reconocerle a Arthur C. Clarke es una amplísima visión de la exploración espacial, el Primer Contacto y el desarrollo científico y tecnológico para alcanzarlo. Y si algo ha encumbrado a Kubrik es su capacidad para meterse en cualquier género y clavar su bandera mas allá del alcance de los simples mortales. En esta ocasión unieron sus esfuerzos para marcar este hito cinematográfico de la cinecia-ficción, filosofía y belleza audiovisual.


"The Sentinel" fue un simple relato corto, una pequeña historia de un monolito negro esperando tranquilamente en Saturno a que la humanidad alcanzara el umbral de necesario para el Primer Contacto. Kubrik lo enfocó a lo grande, la crónica de la humanidad narrada a través de sus hitos en su evolución como especie, desde el Homo Sapiens hasta la colonización lunar, un largo camino no exento de problemas.


El director de efectos especiales Douglas Trumbull narraba muy campechanamente en su celebración del 30º aniversario en Sitges-98 que las primeras impresiones fueron realmente malas. Salas vacías y críticas feroces de una producción muy cara que no parecía acabar de convencer a nadie. Mística, incomprensible, con monos feroces, ordenadores locos y monolitos raros para adornar un retablo de horrores tecnológicos. Entonces fue, contaba Trumbull, cuando un grupo de gente pintoresca, melenudos y hippies, empezaron a acudir a los cines, a sentarse en primera fila y fumar cosas raras, escuchando la música de las estrellas (Strauss y Ligeti, principalmente) y empezando a buscar en los Aliens una liberación mística y una nueva religión.


Seguramente Kubrik no lo tuvo en cuenta, pero por aquella época los nerds del MIT andaban demasiado liados diseñando el Apollo-11 como para pensar en temas demasiado filosóficos, los filósofos de carrera aún se estaban peleando por ser los primeros en traducir adecuadamente a Popper y la interpretación filosófica de los descubrimientos astronómicos de las últimas décadas quedaba en manos de lectores del Amazing Stories y los cuatro hippiosos cansados de mirar al cielo y gritar "Si no hay Dioses, ¿en quien vamos a creer?"

Bueno, para empezar, podemos creer en Kubrik.


Otra de las ventajas de cargar a tu público con la responsabilidad de entender e interpretar la película (uséase, que piensen un poco para variar) es que te puedes centrar en crear el mayor poema visual jamás logrado. Escalofriantes delirios de la técnica al son de los valses vieneses, la crispada presencia de Ligeti en las crisis monolíticas y al mismo tiempo con un apego férreo a las leyes de la física en todas las recreaciones estelares, viajes espaciales y el último berrido en inteligencia artificial. Retomando las tesis de Alan Turing sobre la Inteligencia Artificial, y en un campo sólo explorado en las novelas de ciencia-ficción, profundiza en las paradojas de poder crear una nueva vida inteligente por nosotros mismos pero no poder darle una educación moral apta para su convivencia con nuestra especie.


Por tanto 2001 no es simplemente un hito en la historia del buen hacer cinematográfico, una lección de maestría en efectos visuales y sonoros que hoy en día siguen siendo perfectos, una gozada visual y musical, una joya del montaje y de la fotografía, sino también una gran sumario de los retos que tenemos por delante como especie, para dar un paso mas en nuestra evolución, ya sea hacia una nueva humanidad con una nueva dimensión de consciencia (o cómo hacer borrón y cuenta nueva de nuestros fracasos, que es lo que desearían muchos) o simplemente enfocar nuestra nueva etapa con un mayor conocimiento de nuestro medio, posibilidades, peligros y oportunidades.


Otra lectura, mas trasnochada y de mi própia cosecha, es la reiteración de "primeros contactos" de la humanidad. El primero, la simiesca batalla en los albores de la inteligencia, los que no aparecen en la película y que ya conocemos, que fueron simplemente una masacre, el de HAL-9000, que fracasa por desconocimiento de aspectos clave de nuestro mundo y el último, quizá mas oscuro, bizarro y psicodélico, que además pudiera ser el definitivo, si algo hemos aprendido en el camino. Bueno, no creo que lleguemos a ver pronto a los hombrecitos verdes pero hay cierta base en terminar con esta proposición: "Que encontremos un monolito begro en la luna es muy improbable, pero que no exista en ninguna parte, es simplemente imposible."



@ Absurda


@@ Inofensiva


@@@ Peligrosa


@@@@ Terrible


@@@@@ Catastrófica

4 comentarios:

Dr. Quatermass dijo...

Le debo la revisión bi-anual pero sí, la película es magistral pese a ser incomprensible, lo cual no significa que no tenga muchas interpretaciones posibles y todas válidas. A HAL9000 la asesinan por aquí unas pequeñas diferencias de criterio, malditos!

Lucifer, Becario del Mal dijo...

En efecto, siempre la pagan las pobres máquinas. El Crash Dump de HAL es apoteósico.

Insanus dijo...

El centinela estaba bien, pero la novelización posterior de 2001, también de Clarke, es un complemento perfecto para la peli. Especialmente si alguien te viene con esta cosa de no entender el viaje de Bowman, o qué hace ese niño feo flotando ahí arriba en el espacio. Le prestas 2001 libro y ya está, :).

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Ciertamente Insanus, El Centinela tiene un par de respuestas al tema. Un relato del que Kubrik tomaría la forma, austera y poética, ademàs del pedrusco.