¿verdugos? toma tres tazas

Queridísimos Verdugos
Basilio Martín Patino (1977)


Hoy pensaba publicar algo mas alegre, Blancanieves o algo así. Pero estoy de cabreo así que a repartir mal rollo. Para el que no lo sepa, los protagonistas de este documental son Antonio Lopez Sierra, verdugo titular de la Audiéncia de Madrid (activo 1949-1974), Vicente Lopez Copete (activo 1953-1974), matarife de Catalunya, Aragon y Navarra, y Bernardo Sanchez Bascuñana (activo 1940-1972), funcionario de traspasar a eternidad para la audiencia de Sevilla y sur de España.

Este documental, que no vió la luz hasta la razonable fecha de 1977 tras el esperado "hecho biológico" pero se rodó en 1971, cuando los tres funcionarios mencionados estaban en titularidad de sus cargos, previa a la abolición del garrote por las cortes democráticas y previas también al último capítulo de la crónica de las ejecuciones de la España Negra, léase las ejecuciones de Puig Antich (finado por Lopez Sierra en Barcelona)y la de Heinz Chez, perpetrada por el novato sucesor de Bascuñana -fallecido el año anterior- de la que se rumorea que fue una carniceria y del encarcelamiento de Copete por estupro -eufemismo para el abuso de menores- y que llevó a su cese fulminante como funcionario. Los tres últimos verdugos del siglo y esperemos que para siempre.

Con este contexto en mente, Martín Patino les lió a los tres para participar en una película a modo de homenaje - de ahí el título, que ahora se antoja bastante risible - y por lo que cuenta uno de ellos "hacer una pinícula por el asunto de la manteca, y por la gratificación que nos dan ellos, o tampoco lo haríamos." Así que fueron reunidos en una bodega para hablar libremente y responder algunas preguntas sobre su oficio, situaciones y macabras curiosidades en las docenas de ajusticiamientos y otros tantos años ejercidos por cada uno.


De este montaje clandestino, ya que ni en broma podría ver la luz en una dictadura que agitaba sangrientos coletazos con sus últimos estertores, salio un documental con apenas nada mas, un par de añadidos de doctores y abogados relacionados con alguno de los casos mas notorios y usualmente sangrientos del bandidaje español para acompañar este retrato de los ejecutores, de la españa franquista y con sus peculiares puntos de vista, o como dice uno de ellos: "yo estoy contra la pena de muerte, pero algunos es que hay que matarlos".

En su mayoría fueron analfabetos, soldados en la guerra civil o en la división azúl, con historial presidiarios por tal o cual razón, trileros, atracadores, confidentes, timadores o extraperlistas según la época y el lugar, que tuvieron la immensa suerte de poder acceder a un funcionariado vitalicio y derecho a una gratificación por desplazamientos y cuidado de los hierros, por trabajar no mas de diez dias al año. Alguna excepción hay de verdugo - o administrador de justicia, como rezaba uno en sus tarjetas de visita - algo mas releído e interesado en la filosofía, que atribuye su vocación a un mandato divino y a una visión mística de la vida, pero el puro pragmatismo del trabajo remunerado fue el movil mas habitual, y por salarios de 500 pesetas entraron a formar parte de la negra historia de las ejecuciones de la época que no distinguian a los salteadores de caminos de los crímenes políticos.

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En fin, el documental en sí podría pasar por un trabajo de rodaje de aficionados, cámara al hombro y edición minimalista, música y rotulado como extra pero con un excelso trabajo de documentación sobre algunos de los casos mas comentados de la época, y en cierta medida del maquillaje que el régimen del generalísimo sometió a su proceso de ejecución para darle todos los vises de legalidad, que no de legitimidad. Pero la experiencia de ver a los tres verdugos recientes mas activos charlando amistosamente entre si, contando batallitas y anécdotas sobre tal o cual persona, la verdad es que no tiene precio. Y lo que en su momento podría ser un reportaje de actualidad - de haberse permitido - ahora nos depara una fotografía histórica de una época que por mas lejos que esté, nunca será suficiente.

Martín Patino tiene un par mas de cosas interesantes que espero comentar pronto, pero lo que me viene ahora a la cabeza es "Salvador [Puig Antich] (Manuel Huerga, 2006) que no me convenció mucho ni por la forma de contar la historia, el estilo de dirección y producción en general ni la superficialidad con que trata a los personajes, pero que precisamente es el capítulo que falta a este documental para cerrar los últimos años de dictadura y la última gratificación para el verdugo, que aparece también fielmente retratado gracias a este trabajo anterior de Basilio Martín.

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