Dedicatoria: ¿Quien Se Ha Comido Mis Fresas?

Caine Mutiny
Edward Dmytryk (1954)


Una de las colaboraciones mas explotadas del cine ha sido la de Hollywood con la US Army, películas de barcos, de marineros simpáticos y mandos estrictos pero sabios; una puesta al día del western clásico, cambiando indios por japoneses, caballos por barcos y fusiles por cañones del quince. Todo para mayor gloria del patriotismo y los valores que sustentan a las diversas armas del ejército, por supuesto. Pero en esta ocasión hay una interesante/fascistoide moraleja, perfectamente conducida por Humphrey Bogart.

Un tipo roto por largas exposiciones al estrés, quemado del mando, desconfiado, irritable, incapaz las mass de las veces y siempre iracundo, propenso a la paranoia y a ver conspiraciones en cada esquina. Este post de hoy esta dedicado a todos aquellos que, en algun momento de su vida han tenido que tratar con un "bolas de acero" de estos, lidiar con un jefe bipolar, un cliente paranoico, un director tipo Marqués de Sade o un 'compañero' de trabajo algo trepa y con Tourette agudo. Mis condolencias para los afectados por el síndrome Capitán Quigg (o "Capitán Bligh" para los afectos a Charles Laughton".


El Motín del Caine es una película sobre personas bajo presión, desde el inseguro y manipulable alférez novato al insufrible y patético capitán, con especial énfasis al filósofo pedante de turno, que aquí lleva los cuernos de satán como el gran malvado manipulador de la película, el trepa arrogante sin valor ni corazón que saca provecho del río revuelto y que propicia los acontecimientos. Un catalizador que como tal, no se ve afectado por la reacción que provoca pero sin el que sería imposible. Un universo de bolsillo para ver como era el "gran hermano" en los 50 y analizar las relaciones laborales en el oficio mas antiguo del mundo. Bueno casi.

Comentaba al principio cierta tendencia fascistoide con algo de sorna, sin duda es un estereotipo pero no es tan extraño que se cuestionen conceptos tan abstractos como la Lealtad y la Confianza (al Jefe, a la Empresa, al Deber, al Trabajo) cuando se ponen encima de la mesa temas tan concretos como Salarios, Recortes y Jodiendas Varias. La reducción simplista del final, incluida una severa visión de las filosofías intelectualoides y progresistas, es lapidaria y decepcionante.,Hhabría mucho que discutir de quienes son el Bueno, el Feo y el Malo en esta película, pero almenos contribuye a abrir el abanico de patologías laborales de las que tratar. Pese a ello es una película seriamente planteada, con una osadía fascinante para retratar muchos de los vicios de la US Army de la época.

Aunque esta la tengo menos fresca, creo que la excesiva moraleja final pretende ser un pequeño refrito del final del otro motín, menos intelectual, justo en términos bíblicos y además de una terrible inexactitud histórica llena de fantasías autojustificativas. Pero quizá otro día le dedico un cacho del limitado tiempo que tengo para revisiones históricas.

Me quedo con tres excelentes lineas de Bogart:

1.- "En mi barco Lo Excelente es Normal, Lo Normal es Mediocre y lo Mediocre no está permitido"

2.- "Hay cuatro formas de hacer las cosas, la Buena, la Mala, la del Libro y la Mia. Sigan la mia y todo irá bién."

3.- "No les aconsejo discutir commigo. En mi barco no pierdo discusiones."

4.- "Vivirás para lamentar este día"

Por todo ello, el sumario tribunal de las películas de juicios, barcos y motines sentencia:



@ Absurda
@@ Inofensiva
@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica