Star Trek TNM (VII): The Next Generation Movies (parte 2)

Star Trek TNM (VII): The Next Generation Movies (parte 2)

Star Trek IX: Insurrection [@@@]

Jonathan Frakes, 1998


Otra vez repite el mismo equipo pero con resultados mas dudosos. Frakes a la dirección, Moore al guión y Goldsmith poniendo lo mejor de su campo pero en una historia algo mas aparatosa. De no ser por ciertos giros argumentales se podría aceptar como una digna continuación cuyo listón había quedado por los cielos siderales tas First Contact pero que por desgracia se complica la vida en exceso.

Star Trek ha usado a menudo referencias actuales en sus contenidos, por ejemplo en ST6: The Undiscovered Contry (1991) se escenifica la ruptura del bloque soviético y se debate el precio de la paz para zanjar el conflicto Klingon. En esta el tema central son las deportaciones forzosas, el desarraigo y posible genocidio cultural amparado y consentido por las mas sacrosantas instituciones gubernamentales y supranacionales. O sea un temazo pero que requere mas elementos y aquí sólo tenemos a El Bueno, el Feo y el Malo en sus naves espaciales.

 Por lo demás es una película que podría puntuar para la parte técnica tanto como la anterior, con el nuevo tema de Goldsmith (maravilloso como siempre), la prespicacia de ILM y la dirección fina de Frakes. Vistos los buenos resultados de First Contact siguen en esta línea continuista con todo el peso de la historia en Patrick Steward - salvo digresiones argumentales poco afortunadas - y un personaje externo para balancear la historia con el escenario, pero quizá con demasiado peso en este escenario idílico.

Pero los problemas aparecen al conciliar una historia de acción, que hay para dar y tomar, y la base del discurso moral. Otra vez aparece la oposición entre el bienestar de la mayoría y el de la minoría y otra vez se impone la no-aritmética usual en la serie, pero de una forma quizá demasiado forzada. La base de la decisión moral está justamente en la decisión, no en la obligación, y la polarización excesiva entre buenos (y ademas pacíficos, listos, guapos y sanos) y los malos (feos, tontos, enfermos y belicosos) diluye cualquier discurso moral y lo convierte en la clásica cruzada del bien contra el mal y tampoco es eso. Sirven las conclusiones y sirve el discurso, pero tal como se cuenta se resta importancia a la parte esencial en favor de otras consideraciones secundarias.



Además plantea un modelo bastante degradado de la Federación, un modelo tan desviado al 'lado oscuro' que prácticamente ignora la base fundacional de toda la historia, la famosa "primera directriz". Este detalle reduce el problema de cara al espectador casual (los malos son malos y punto) pero cuesta encajarlo en un modelo coherente de la Federación Unida de Planetas tal como se ha defendido en las últimas décadas y especialmente en TNG. Este es un cambio de rumbo de tamaño mayor y que solamente se explica por el contexto histófico de la serie en 1998: la bandera de ST estaba en manos de DS9 y hacía falta flexibilizar algunos planteamientos para culminar la idea de serie de acción y batallas espaciales y políticas. Pero asumir los planteamientos de esta película tal como se exponen (incluso con todas las omisiones y ambiguedades listas para ser rellenadas a posteriori) es una desviación demasiado grande para ser tomada en serio.

Otro punto malo - y para cualquier espectador -  son los famosas lineas colaterales, estas que se introducen para cortar la historia principal y crear los altibajos que dan el ritmo y tal. En este caso, una colección de historias secundarias que no van prácticamente a ningún sitio, algunas pobremente desarrolladas, otras sólamente para lucir efectos especiales y las menos para cerrar detalles argumentales (o simplemente asumir que lo hacen y quedarse en el intento.) Hasta las típicas incursiones en el bando enemigo resultan infructuosas, pues no hay rival de entidad que esté a la altura de la historia de grandes archienemigos que ha tenido ST. Gran Fiasco en todo que se aparta de la línea princial.


Y pese a todo sigue siendo una película atractiva dentro del universo ST: batallitas espaciales, escenarios bucólicos, música de categoría, grandes efectos especiales y aventuras exóticas para todos los públicos en diversos escenarios. Se deja ver, se puede disfrutar por momentos y se puede bostezar en otros, eludiendo el debate moral para mejor ocasión y sin pretender entender qué demonios tenían en la cabeza cuando cerraron el guión.

Curiosidad: los pobres deportados en esta película son el pacífico pueblo Ba'Ku. Bakú es la capital de Azerbajan, una república transcaucásica de turbulento pasado. Pero yo los habría llamado Koso-vares para ver si alguien lo pillaba. No tiene sentido andarse con sutilezas en el mundo que vivimos, si el mensaje no se grita alto y fuerte la gente no lo pilla.


Star Trek X: Nemesis [@@@]


Stuard Baird, 2002

Némesis es el esperado fin de ciclo de la Segunda Era en ST; el fin de la historia empezada en 1986 con The Next Generation y que supondría la retirada definitiva de Patrick Steward, la Enterprise-E y de todo el universo conocido tras la conclusión el mismo año de Voyager. Pero a diferencia del último fin de ciclo (ST6 The Undiscovered Conutry) esta película es sensiblemente inferior y de expectativas mas limitadas. Eso sí, siguiendo con una impecable realización en todos los aspectos salvo cierto lio temático al final.

En esta segunda era el principal problema fueron las lineas colaterales evolutivas poco significativas, y con la honrosa excepción de ST8: First Contact, con muy poco que contar fuera de la línea principal. Afortunadamente en esta ocasión minimizaron los daños a base de no introducir elementos ajenos a la trama pero sin conseguir tampoco dar en el clavo. Aquí toda la historia gira alrededor de Patrick Steward y un enemigo hecho a medida para ponerlo a prueba, y de paso a toda la humanidad, pero quizá este duelo entre titanes tiende al viejo tópico del enemigo psicótoco: cuanto mas odio, menos eficiencia y peor salen los planes.

Pero en el fondo es otra excusa argumental, pues la base de esta película era parecerse a Star Wars. Aprovechando el renovado interés por las batallitas espaciales de la época, intentar convertir Star Trek en una película de guerra no es una mala idea - al contrario, es un regalo para la vista -  pero eso relega cualquier otra cosa a un artificio de guión que es lo que resulta al final. Improbable escenario para la batalla, imrpobables motivaciones para los seguidores de ST y una reducción absoluta para el resto: la guerra hasta el último torpedo y punto. Gracias a este planeamiento podemos ver la batalla mas larga jamás narrada en Star Trek, casi de una hora de duración, como si se tratara de la clásica película de submarinos de mediados del s.XX. Duelo de capitanes, de tripulaciones y de tácticas para derrotar al rival y frustar sus planes. Las distancias de 'combate cerrado' no tienen sentido pero da igual, tampoco la tienen la mayoria de cosas de Star Wars y no pasa nada.

me pareció ver a un lindo pajarito que tiene el tamaño de la Estrella de la Muerte


En efecto, para una batalla de casi una hora hacía falta un rival muy duro, y en este caso no se quedan cortos. Estamos ante uno de los rivales mas dementes y psicóticos vistos en TNG y rivalizando directamente con los exóticos vilanos de TOS/TCM con venganza personal incluida. Esta película pasa directamente al olimpo de las batallas espaciales y la única pega es que no hay prácticamente nada mas. Las lineas colaterales son artificiosas, algunas no van a ningún sitio y las pocas escenas del enemigo prácticamente no sirven para nada salvo para puntuar para el Óscar al maquillaje gore. Además es tan deliberado el descuido que no dudan en reusar momentos épicos sacados de La Ira de KhanEl retorno del Jedi o Excalibur para salir del paso.

Así que sólo queda llegar al final de la Segunda Era, de una forma poco preparada y hasta casual. Tan casual que la escena final en realidad nunca se rodó para ser la última, pero un recorte de última hora le concedió ese honor. No es precisamente un "Tatooine Moment" (y perdón por la comparación) pero es minimalista, íntimo y salva el día gracias al increible talento de Jerry Goldsmith y su elección de Blue Skies para articular el ritmo sonoro de esta entrega y aportar el destello de esperanza en un momento tan grande. Por ello y pese a que objetivamente el final no está a la altura de los 35 años de la serie, me parece un buen final porque tiene a las tres personas relevantes que han mantenido Star Trek viva hasta el momento: Patrick Stewart, Brent Spinner y Jerry Goldsmith.

Así que al final del dia me quedo con la parte positiva: una auténtica película de aventuras y batallitas, con detalles góticos, extravagantes y exóticos que no se veian desde los 80 en La Ira de Khan y un malvado muy malvado bailando al son de su música demencial. Curiosamente, no sería la última película en presentar las cosas de este modo, pero eso ya fue en otra época y otro lugar, pero eso será otro día.


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