Prometheus: o quién le robó el fuego a R. Scott

Prometheus 

Ridley Scott (2012)

No sería justo empezar a hablar de Prometeus sin decir que ha sido una de las experiencias audiovisuales mas brillantes que he visto en un cine moderno, con un espectacular 3D, 24 canales de sonido y los butacones-vibrador que pegan una sacudida de vez en cuando. Y lo de brillantes no se refiere al pastiche de colores inhumanos quema-retinas de Avatar sinó al tono oscuro y ominioso que preside toda la película. (y me han hecho falta bastantes años escribiendo para que salga la palabra 'Ominoso', no es gratuita).  La versión 3D vale la pena incluso pagando el doble porque engrandece en campo visual en lugar de estrecharlo, suma contenido sin perder un ápice de luz (oscura, en este caso) y es otro hito en este capítulo tecnológico, mucho mas que la susodicha Avatar que a lo sumo califica de otra piedra en el camino. Pero Prometheus me genera dudas y traslada demasiadas cosas para su futura conclusión, que veré con las expectativas muy rebajadas por si acaso.

Al igual que decia anteriormente sobre Nolan, Scott me merece todo el respeto por el carácter personal de sus películas, su implicación en todos los aspectos de la producción y cómo consigue siempre salirse con la suya y contarn la historia a su manera. Otra cosa es que te salga un Blade Runner o no te salga. Y en este caso veo a un Scott bastante blandito que en lugar de anticiparse a los tiempos va un poco a remolque de ellos. Su parodia de Dune me dejó helado y esta revisitación temática de Alien no me aporta mas que un interés completista, un carrusel del  deja-vu de otras partes de la saga y especulaciones que hubieran hecho furor hace décadas pero que ahora me parecen demasiado condescendientes con posturas que abomino como el creacionismo y el literalismo bíblico - eufemísticamente llamados "Diseño Inteligene"

Espantapajaros, Dorothy y Hombre de Latón buscan a su Mago de Oz.
Pese a que el propio Scott se ha jartado de recordarnos que Prometheus no es un elemento más de la saga Alien, que usa este universo para sus propios fines y que no hay que verlo como una precuela - que era en esencia su proyecto original - en realidad lo que vemos tiene muchos mas elementos de su Octavo Pasajero que de cualquier otra cosa. Mas que desmarcarse, completa la historia de terror gótico-espacial con cuatro diálogos intercalados por donde discurre la novedad, una trama que ambiciosamente involucra el génesis de la raza humana y quizá alguna cosa mas. Dos lineas cruzadas que compiten por el protagonismo pero que no suman al resultado precisamente, porque cada una va por su lado. Las escenas de acción son espectaculares, aunque no formen una trama demasiado coherente, mientras que todo el debate filosófico corre a cargo de los únicos personajes relevantes en toda la aventura, la versión cristiana de Ripley y la versión O'Toole de Ash/Bishop/Call. Ambos tienen la química suficiente para tirar del carro pero cuesta ver el carro enmedio de las escenas de acción , las relevantes y las de relleno.



El meollo filosófico es una conjetura sobre el origen de la raza humana, en un presumible punto de encuentro con la evolución de la vida en la tierra y el literalismo bíblico (que generosamente llama Diseño), cosa que a mi personalmente me pone los pelos de punta. No me gustan las ambiguedades en lo que respecta a la Fe y la Razón y plantear un debate donde la Fe tiene una base empírica y la Razón una base idealista me chirria tanto como decir que el pequeño malentendido entre la Iglesia y Galileo fue un Empate. Espero que la conclusión de esta película aporte algo mas que formular preguntas del tipo ¿Quien diseñó a los diseñadores? porque actualmente el debate está mucho mas avanzado que eso.

Tanto aprender lenguas muertas para esto...

 Mas enigmático aún es el uso que hace Scott de algunas figuras del cristianismo primitivo. La omnipresente cruz,  un lavamiento de pies, un caso de partenogénesis humana, la cita bíblica oculta en  LV-223 (tradición inagurada por James Cameron con el planetoide LV-426) -  una parodia de la última cena (o última copa en este caso)  y hasta opinablemente recreando la metáfora del hijo pródigo. Que estos elementos ceremoniales de la liturgia cristiana tengan un significado tendrá que verse en la conclusión de la película, pues por ahora no juegan ningún papel específico. No me disgustaría ver una alegoría compleja pero eso requiere roles muy claros y significados concretos; el simbolismo de Riddle Scott en cambio parece ir por otro lado así que no me hago muchas esperanzas ni especulo sobre su propósito, pues no está en nuestra esencia mortal entender la voluntad del Señor.

Por lo demás es una digna obra de terror espacial. Diga lo que diga su creador, su nombre formará parte del Universo Alien a título de precuela, de homenaje o de colofón junto a sus ilustres (y no tan ilustres) predecesoras en el arte del cine con xenomorfos, androides y duras astronautas.




@ Absurda
@@ Inofensiva
@@@ Xenomorfa
@@@@ Terrible
 @@@@@ Catastrófica

1 comentario:

Dr. Quatermass dijo...

Buenoooooo parece que no a todo el mundo piensa que es una ñapa, yo tenga gans la verdad, aunque me leído la critica en diagonal por aquello de los spoilers :-)