Kitano's Outrage Beyond


Outrage Beyond

Takeshi Kitano, 2012

El regreso de Kitano al cine de Yakuzas ha resultado mas complicado de lo que parecía.  Lejos de caer en los clichés que él mismo ayudo a crear, esta propuesta tiene un aire totalmente diferente a sus trabajos primitivos en este campo. Muy lejos quedan las historias ultraviolentas de Brother, el lenguaje visual sugerente y rebuscado de Hana-bi o sus trabajos anteriores de katana fácil y poco discurso. Esta película, sin ser vistosa y careciendo de muchas cosas que me gustan de Kitano, tiene su propio discurso y su particular forma de reescribir el género. Como "El Padrino III" no es de esperar que guste mas que sus precursoras porque no es una continuación sino una evolución del personaje y del género. Nuevos tiempos hasta para la mas tradicional yakuza.

Así que descartadas las esperanzas en la carniceria gratuita y los tópicos al uso encontramos una película altamente ilustrativa del crímen organizado del S.XXI; burócratas y mangantes de traje negro que conducen un Mercedes y sacan provecho mas de la corrupción política que de sus tradicionales actividades en los barrios bajos. Ahí aparece Beat Takeshi para representar la vieja guardia, el soldado leal con apego a las tradiciones y al honor y cómo se enfrenta a esta nueva situación cuando sale la cárcel. Las nuevas técnicas mafiosas y policiales tienen poco que ver con las de antaño, muchas apariencias pero la realidad financiera y política es ahora la base de todo lo que antaño fueran trapicheos y crímenes peliculeros. Sin honores ni lealtades mas que al dinero, es aún mas complicado discernir entre quienes son o no son un peligro para la sociedad y para que sociedad trabaja exactamente la policia o la yakuza.

Gris claro, gris oscuro. Los dos únicos colores que vais a ver.


Puesto en claro lo que hay y lo que no hay, la película exige muchas dosis de atención para seguir los complicados planteamientos organiativos, jugadas y contrajugadas y cambios de escena para entender qué demonios se llevan todos entre manos. Hay algunos momentos que cansa y que uno preferiria ver a Takeshi sacándole las tripas a unos cuantos sólo para reducir personajes y acelerar la trama. Pero es que realmente lo único que tiene relevancia al final es presentar este nuevo escenario y relegar las luchas y batallitas a su posición real actual: castigar delitos dentro de la 'familia' y dejar que los abogados lleven los negocios. Tal es la fidelidad a estos planteamientos que cuesta encontrar escenas de acción dignas de Kitano, que las hay, pero muy dispersas.

Así que no le voy a dar una mala nota a la película, ni decir que está desalineada con su trayectoria, pero mucho me temo que no tiene muchas cosas que gustan a los que les gusta Kitano. O esto o empezamos a entender que el cine de mafias tiene pocas metralletas y muchos burócratas. O Que la yakuza está tan 'corrupta' internamente como su versión legal que es la política. O que las tradiciones se pierden hasta en el infierno. Pero tampoco le voy a honrar con una buena nota porque llega a hacerse pesada, hay demasiado metraje puesto en detalles poco relevantes y Kitano se reserva mucho para lo que ha sido en el género. No tiene la música ni el color ni el feeling visual mas que asfalto, coches de lujo y hombres de negro. Tan fria y deprimente como los negocios.

Y ahora me voy a poner Kill Bill para compensar el bajón. 

EDICION (26/10) Hace un rato escucho en la radio una noticia que me pareció sacada de esta película. Lo compruebo e voilá: otro caso de corrución Yakuza en el gobierno de Japon. En efecto, tan real como El Padrino III.
 



@ Absurda
@@ Inofensiva
@@@ Peligrosa
@@@@ Terrible
@@@@@ Catastrófica

1 comentario:

Julio_Alberto dijo...

A mi si me gustó.
Eso si, no llega al nivel de otras películas de Kitano, pero tiene algo que me mantuvo pegado a la tele...